La formación de Eòlia CSAD incluye técnicas y estilos de trabajo en constante renovación para ayudar al alumno a dar una base sólida y profesional a su vocación artística, y cuenta con un equipo docente integrado por, mayoritariamente, profesionales del espectáculo , en activo y de alto nivel.

EOLIA CSAD, en el ámbito de la interpretación, ha construido su identidad en constante diálogo con el mundo profesional. Actores, actrices, dramaturgos, dramaturgas, directores, directoras forman parte activa de la vida de la escuela, compartiendo el aula como espacio de aprendizaje, investigación y transmisión, tanto desde la práctica pedagógica como desde el contacto directo con la escena y el audiovisual contemporáneos.

La formación interpretativa de EOLIA parte de una orientación ecléctica y abierta, que integra diversas técnicas, estéticas y metodologías en continua evolución. El trabajo se inspira en referentes como Declan Donnellan, Michael Chéjov y el Entrenamiento Daulte, y entiende la interpretación como un proceso vivo que articula cuerpo, imaginación, acción y relación con el otro. Esta pluralidad no busca la acumulación de recursos, sino la ampliación consciente del registro interpretativo de cada estudiante.

El trabajo interpretativo abarca tanto la escena como la cámara, atendiendo a las especificidades del teatro, el cine y la televisión. La escuela defiende una interpretación comprometida con la presencia, la escucha y la verdad, capaz de adaptarse a los distintos lenguajes sin perder autenticidad. Acompañar a los estudiantes implica ayudarles a reconocer su singularidad, a asumir riesgos ya construir una voz propia como intérpretes y creadores, preparados para comunicar, emocionar y dialogar con su tiempo y con el público.

Josep Galindo, Jefe del Departamento de Interpretación.

Dramaturgia y dirección: la arquitectura invisible

La dramaturgia y la dirección escénica son las dos disciplinas que permiten idear (dramaturgia) y concretar y orquestar (dirección) el complejo entramado de los códigos –lingüísticos, no verbales, espaciales, visuales, auditivos…– que confluyen en el hecho escénico. Su objetivo es provocar individualmente en cada espectador –que tiene la particularidad de manifestarse colectivamente como público de un evento efímero–, una experiencia intelectual y estética con una significación personal y social a la vez.

Más concretamente, la dramaturgia es el proceso de pensar, concebir, inventar, conceptualizar, simbolizar, metaforizar a la totalidad de los elementos escénicos. Un proceso que se elabora en cada una de las fases de la creación y en el que participan todos y cada uno de los creadores: autor, dramaturgo/a, director/a, escenógrafo/a, iluminador/a, diseñador/a de vestuario, compositor/a, intérpretes… En definitiva, la dramaturgia total sería la del conjunto de las estrategias que es, por esencia, una creación colectiva.

Por su parte, la dirección es el proceso de provocar, coordinar y confluir armónicamente las aportaciones de todos los creadores integrados en la construcción del hecho escénico. El buen conocimiento de la diversidad de los códigos es especialmente relevante en el caso del director/a de escena. El enfoque en provocar en el público una respuesta estética e ideológica específica es, en última instancia, su responsabilidad y objetivo principal.

Tanto en el campo de la dramaturgia como en el de la dirección, la escuela Eòlia entiende la pedagogía teatral como el proceso a través del cual se interioriza una serie de herramientas teóricas y prácticas, se alcanza el dominio de las técnicas propias del oficio y se desarrolla un abanico de hábitos mentales que permitan fluir la intuición. El objetivo último es el de adquirir las habilidades necesarias para conseguir –tanto individual como colectivamente en el trabajo de mesa y en la sala de ensayo– los mejores resultados en el escenario.

Dentro del plan de estudios de dramaturgia y dirección las asignaturas teóricas (que se orientan tanto hacia la dramaturgia –reflexión creativa– como a la dirección –estrategias de escenificación–) se complementan con asignaturas teórico-prácticas orientadas específicamente hacia la dramaturgia (entendida, aquí, como la elaboración del texto ahora, como planificación de la puesta en escena y la dirección de actores). Aún así, el eje de la carrera es eminentemente práctico y se articula en torno a las prácticas semestrales (entendidas como espacio de libertad creativa del estudiante y que funcionan como asignatura tutorizada, pero sin docente) donde se vierten los aprendizajes alcanzados semestre a semestre y se experimenta con total independencia con el lenguaje parte del estudiante.

Pablo Ley, Jefe del Departamento de Dirección Escénica y Dramaturgia.

El trabajo corporal es uno de los fundamentos de la formación del intérprete. El recorrido del Departamento del Cuerpo y de la Danza de Eòlia busca desarrollar un cuerpo disponible, consciente y expresivo, capaz de articular acciones, emociones e imaginario con precisión y libertad. El aprendizaje se organiza en cuatro cursos progresivos que combinan técnica, percepción y presencia escénica. Se establecen los cimientos del movimiento a partir de la conciencia corporal, la respiración, el release y el floorwork. El estudiante explora la economía de esfuerzo, la relación con el suelo, la musicalidad y la escucha del espacio y del grupo. El curso culmina con un trabajo de creación que integra análisis, composición e interpretación física.

Se profundiza en el rigor del entrenamiento y se incorporan lenguajes técnicos que amplían la capacidad física y expresiva. La técnica Horton aporta fuerza y ​​alineación, mientras que los estiramientos derivados del yoga y principios de Gyrotonic refuerzan la movilidad y la propiocepción. Se trabajan barra y centro, aislamientos, secuencias coreográficas, fraseo y diagonales desde una mirada funcional y expresiva. Se consolidan la complejidad técnica y la profundidad expresiva.

El estudiante amplía repertorio con danza contemporánea y moderno jazz, consolida el floorwork y desarrolla cualidades de movimiento más específicas, así como secuencias largas y exigentes que integran presencia, musicalidad e intención dramatúrgica. El recorrido culmina con la integración del cuerpo como instrumento profesional, en un trabajo integrado con el Tf con un cuerpo maduro, disponible y versátil.

El Departamento del Cuerpo y de la Danza forma a intérpretes capaces de escuchar, imaginar y crear: un cuerpo pensante, preparado para el contexto profesional contemporáneo.

Nuria Legarda, Jefe del Departamento de Cuerpo y Danza.

El trabajo de voz y dicción es fundamental para el desarrollo de la expresividad del intérprete en escena. En las diversas asignaturas que conforman el recorrido de expresión oral, el trabajo no se enfoca, tan sólo, desde un perfeccionamiento técnico sino permitiendo al alumno explorar con todas sus habilidades expresivas que le llevarán a tener una personalidad artística propia.

En primer curso, el trabajo se centra en la toma de conciencia corporal y vocal a través de un conjunto de técnicas de voz, entre las que destaca Fitzmaurice Voicework ®. Esta metodología pone el énfasis en la respiración, la vibración y la liberación de tensiones físicas y emocionales que bloquean la voz. Mediante ejercicios de temblor, respiración profunda y escucha interna, el alumnado descubre una voz más orgánica, conectada al cuerpo y al impulso expresivo. Este primer contacto es clave para sentar unas bases sólidas que permitan una emisión vocal libre y disponible para el trabajo interpretativo.

En el segundo año, la formación incorpora la técnica Roy Hart, que amplía la concepción tradicional de la voz y explora todo su potencial expresivo. A partir de las bases desarrolladas en el primer curso, esta disciplina invita al intérprete a investigar registros vocales no convencionales, a trabajar con la voz como vehículo de emociones extremas ya romper límites personales y sonoros. El trabajo con Roy Hart fomenta una voz valiente, creativa y profundamente vinculada a la experiencia emocional del intérprete, enriqueciendo así su presencia escénica.

Además del trabajo vocal, a lo largo del grado, la dicción catalana y la dicción castellana desempeñan un papel central. El dominio esmerado de las dos lenguas garantiza la claridad del discurso, el respeto por el texto y la capacidad de comunicar con precisión y matiz. El trabajo sobre la fonética, la articulación, la acentuación y la musicalidad de cada idioma permite al estudiante adaptarse a distintos contextos profesionales y estilos dramatúrgicos.

Por último, la importancia de todas estas disciplinas radica en su complementariedad. El trabajo de voz, cuerpo y dicción no puede entenderse de forma fragmentada, sino como un conjunto integrado que apoya la interpretación. Gracias a este recorrido de cuatro años, el intérprete adquiere herramientas técnicas y expresivas que le permiten comunicar con autenticidad, conciencia y potencia en la escena.

Mariona Esplugues, Jefe del Departamento de Voz y Expresión oral.

El teatro musical es para nosotros una disciplina completa que une el rigor técnico con la verdad escénica.

El recorrido de Teatro Musical de Eòlia se despliega potencialmente a partir del segundo curso, aunque en el primer curso todos los estudiantes del Grado en Interpretación trabajan la voz cantada y la teoría musical en asignaturas como Laboratorio de canto, Lenguaje musical 1 y, a nivel particular, en Canto escénico 1.

El despliegue del recorrido se articula siguiendo la evolución histórica del género. El repertorio utilizado en primer curso es básicamente el que entrena y ejercita un tipo de sonido más cercano al lírico (llamado legitimate voice): Richard Rodgers, Irving Berlin, Gershwin, Leonard Bernstein, Kurt Weill. En segundo se entrenan las herramientas actorales para encarar la interpretación de canciones y se utiliza el repertorio de la Golden Era (Broadway sound): Kander, Herman, Sondheim, Coleman. En tercero se pone el foco en el sonido moderno y el repertorio que se trabaja en todas las asignaturas del recorrido es el que utiliza el micrófono y todas sus posibilidades estéticas y técnicas: Jason Robert Brown, Andrew Lippa, Lloyd Webber, Linmanuel Miranda, Jeanine Teasori, Anaïs Mitchell, Sarah Bareilles. En cuarto curso, el intérprete consolida su autonomía artística, prepara el TFG y pone a prueba todas sus habilidades en proyectos integrados. El recorrido culmina con un artista completo, versátil y listo para el contexto profesional.

Nuestra experiencia en la docencia nos ha evidenciado que el actor antes de tener un dominio absoluto de su instrumento vocal debe primero expandirlo y ampliarlo y encontrar el componente lúdico que le haga disfrutar sin miedo. En este aspecto, el primer año de formación de la escuela busca esto: sacar al intérprete de la cabeza y encontrar a su yo más intuitivo y una voz ancha y sana. A partir del segundo año, la exigencia crece (hay una prueba de nivel para acceder a la mención de teatro musical) y aquí pedimos una actitud profesional a nuestros estudiantes. El tercer curso, con el sonido moderno, empezamos a trabajar técnicamente el virtuosismo de la voz. A partir de cuarto curso, entendemos que el intérprete ya tiene plena conciencia de su instrumento y aquí lo que queremos es que se responsabilice de su camino artístico y busque su voz con un acompañamiento riguroso.

El Centro Superior de Arte Dramático Eòlia surgió en el momento álgido de la compañía Dagoll Dagom, y de hecho esta compañía, junto con Tricicle, fueron los fundadores de la escuela en el año 2000. Es por ello que el teatro musical de nueva creación y en catalán es una de las apuestas del centro en todo el recorrido y en los Trabajos Final y docentes que la escuela pone a su disposición.

Nuria Sánchez y David Pintó, Jefes del Departamento de Teatro Musical.

La interpretación ante la cámara tiene una especificidad especial y diferente de otros tipos de interpretaciones. Conocer las diversas escuelas interpretativas, las diferentes formas de aproximarse a un guión, los géneros y subgéneros que confluyen en todo producto audiovisual es el primero de los objetivos de esta rama formativa.

Desde el cine, la televisión, los programas de entretenimiento, de sketxos, videoclips, cortometrajes, etc. averiguaremos cómo mejorar, perfeccionar y pulir las herramientas y técnicas de los alumnos.

Basamos nuestra marca pedagógica en el análisis y visionado de las grandes interpretaciones de la historia del cine.

El conocimiento exhaustivo de los grandes motores de cambio que han supuesto para el séptimo arte un antes y un después en el mundo de la interpretación.

Lograremos los conocimientos necesarios para afrontar la lectura y el reto de un papel, los mecanismos propios de un rodaje cinematográfico y / o televisivo y sobre todo, realizaremos prácticas para que el alumno aprenda en primera persona los recursos técnicos necesarios para formarse como actor ante la cámara.

El Procedimiento Daulte es un proceso de entrenamiento actoral que se incluye como un blog dentro de las asignaturas de interpretación de Eòlia, tanto en los estudios superiores como en las propias titulaciones.

A partir de improvisaciones, el aula se convierte en un espacio seguro para explorar la libertad interpretativa y para inventar la ficción y la emoción.

La imaginación para dar lugar a lo que no está todavía, el compromiso con el juego y el respeto por sus coordenadas, la confianza y complicidad hacia lo que la alteridad nos propone, se convierten en la guía para disfrutar de un entrenamiento actoral eminentemente lúdico y práctico que nos permite reconocer las habilidades interpretativas de las actrices y actores, explorarlas y potenciarlas.

El entrenamiento es un proceso colectivo que permite identificar aspectos singulares de la interpretación de cada uno de sus integrantes. Es un proceso a través del cual cada actriz o actor va ampliando su abanico emocional y va adquiriendo más herramientas para su actuación.

Las asignaturas en las que se incluye Procedimiento Daulte son: Sistemas de interpretación 5, 6 y 7 (Estudios Superiores) e Interpretación 2 y 3 (FPA).

Carme Poll, Coordinadora del Entrenamiento Daulte.